Estás castigada.
Llevo unos días escuchando la misma conversación : "no sé si regaño demasiado a nuestros hijos". Y la verdad creo que todos los padres en algún momento nos hacemos esa pregunta. Pero luego cuando nuestros pequeños hacen alguna travesura nos damos cuenta de que les regañamos en su justa medida o ¿no?.
Nadie dijo que ser padres iba a ser fácil, pero quizás pensábamos que no iba a ser tan difícil, agotador, o estresante cuando tus hijos hiciesen de las suyas. Por eso ayer hablando con algunas madres me di cuenta de que hay días en los que todos los pequeños están igual de traviesos.
Os pondré varios ejemplos:
- Los días de viento y lluvia son los que más revolucionados están nuestros hijos. Y no sólo en casa, cualquier maestro te puede decir que en esos días los alumnos se transforman en pequeños tornados que invaden el aula.
- Aunque el día que tememos todos padres son los días de fiesta en el colegio o los cumpleaños. Esos días son días que tus hijos se acuesta a las doce de la noche (con suerte), ya que aunque tú no quieras se hinchan de chucherías, no paran de bailar o saltar en los castillos, piscinas de bolas o de jugar con otros niños volviéndose hiperactivos. Y esto hace que sea tan la excitación que tienen que cuando los sacas del sitio para iros a casa no paran de hablar, de saltar en la sillita del coche o de intentar no dormirse moviendo su cabeza de un lado a otro. Tú inocentemente piensas que con lo cansada que está se dormirá cuando lleve a casa pero "no" es como el conejito de duracell "dura que dura, y dura".
- Están también los días en los que tú estas más cansada y ellos están más traviesos. Son esos días que no terminan nunca, y que estas deseando acostarte pronto para descansar.
Pero son los días en los que más travesuras hacen como:
- Que no se coman la comida ni aunque le prometas las golosinas más dulces del mundo.
- Que cinco minutos antes de coger la puerta para irte al colegio se quite las botas, las esconda y no te diga donde están.
- Que se suban a sillas para coger algo, tu la retales te des la vuelta y "sorpresa" otra ves escalando.
-Que se pinte la ropa con rotulador porque le gusta más esos colores.
- Que no quiera vestirse para irse al colegio, porque quiere ver los dibujos .
- Que eche petardos al fuego para ver la cara de susto de sus papas. Porque es divertido.
- Que corte el mantel más antiguo de la casa para hacer un cuadro.
Así que si os preguntáis si regañáis muchos a vuestros hijos, pensar en todo lo que hacen a lo largo del día. Aunque si os digo una cosa cuando castiguéis a vuestro hijo no os castiguéis a vosotros mismos. Como le pasó a unos amigos nuestros que su hijo hizo una travesura, el padre lo castigó sin televisión, sin pintura o sin plastilina. Vamos sin actividades divertidas, llovió esa tarde, madre e hijo no salieron y ya os podéis imaginar para quién fue el castigo.
S.G.M.
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